3/7/12

RETOS DE LA NUEVA DIRECTIVA DE LA CASA DE LA CULTURA ECUATORIANA


Los retos que debe asumir la nueva directiva nacional de la casa de la cultura son numerosos,  para poder seguir vigentes y llamarse como se llama, caso contrario debe desaparecer; dejar el espacio para que surja otra institución que sí sea para los/as  trabajadores del arte y la cultura en el Ecuador. En la actualidad esa institución tan noble creada para los artistas del pueblo está doblemente secuestrada: por los intelectualoides elitistas (en su gran mayoría vejestorios anquilosados, “convencidos” de ser los ungidos para decidir qué y quienes formaran parte del club del parnaso cultural) y por un nutrido grupo de burócratas vagos que han convertido a la institución en una junta de beneficencia para ellos. Hay una endiablada burocracia en la institución que en muchos casos no son necesarios. Conesto no quiero decir que no trabaje los empleados de la CCE a nivel nacional; claro que trabajan, están desde la hora de  entrada hasta la salida enviando fax, contestando el teléfono, escribiendo en el computador, tomando café, etc. Lo paradójico de ese gran esfuerzo  es que casi nunca se ve reflejado en la circulación de bienes y servicios culturales, en atención real a los trabajadores de la cultura, en vinculación con la comunidad. En algunos núcleos las secretarias de presidencia se creen la institución y tratan a la patada a los artistas, otros núcleos se dedican a firmar convenios a diestra y siniestra con organismos públicos y privados para “llevarles eventos culturales gratuitos”; cuando va por esas instituciones un artista independiente a ofrecer su trabajo se encuentra con un territorio minado por la institución creada para defender los derechos de los artistas. En este mismo orden de penalidades, la mayoría de empleados de la institución contratados para la gestión cultural no tienen la más peregrina idea de cómo hacer su trabajo. Por eso en la mayoría de eventos públicos realizados por algunos núcleos el gran público son militares, policías, o estudiantes de colegios privados. Para llevar a este tipo de público solo hay que hacer una cartita dirigida a los jefes y listo.  Es la gran gestión cultural que realizan los gestores!
No existe una coordinación nacional en cuanto a políticas culturales y de cooperación para el desarrollo  de las mismas. O si existe en la mayoría de núcleos no se cumple. Resulta contradictorio que de un núcleo a otro no se pueda cooperar para la circulación de bienes y servicios culturales. Cada núcleo vive su mundo y se cree la fuente donde nace la cultura.
En una gran mayoría de núcleos los espacios físicos: teatros, salas de ensayo, aulas, etc. No pueden ser usadas por los artistas. Hay que pagar arriendo por los mismos. Cuando se supone que son un bien público y creados para ser usados por quienes hacemos arte.
La lista de injusticias es larga, sobre todos los jóvenes artistas llevamos la peor parte, si no somos del club, si no alagamos a presidentes, directores de secciones, etc. No se puede acceder a los servicios que ofrece la casa, me refiero en concretos: publicaciones en las editoriales tanto de la matriz como de los núcleos. Aquí hay un grupo de invisibles “dioses” llamados consejo editorial, que no permiten el paso de autores jóvenes, si lo hacen es porque son de su agrado, pariente recomendado y que sé yo. Casi nunca hay presupuesto para los proyectos culturales. Los artistas nos desuñamos presentando proyectos y los jefes financieros plañen todo el tiempo  con la tonadilla de que no hay recursos. Cuando por “descuido” aprueban un proyecto,  hay que mirar malas caras de secretarias/os, departamentos jurídicos, financiero…. y  nunca los recursos se aprueban en los plazos propuestos en el proyecto.
Para evitar herir susceptibilidades, no todos los núcleos son malos, elitistas, club de amigos, etc. Hay núcleos con el de El Oro que con todas sus limitaciones ha montado una chica imprenta para publicar libros de autores locales y regionales, se ha democratizado el acceso a los espacios de la casa,  entre otros aspectos positivos para el desarrollo cultural.
Los trabajadores de la cultura necesitamos de la casa de la cultura, una casa de puertas abiertas, con autoridades y empleados que traten a los artistas y a los ciudadanos con calidad y calidez. Es necesario y urgente que se democraticen los espacios físicos (escenarios, salas de uso múltiple….), que se dé cabida a autores jóvenes en las líneas editoriales, que se redistribuyan de una forma democrática los recurso económicos y se designe el presupuesto justo para el desarrollo de las artes y cultura en general. Urge una coordinación nacional para la circulación de bines y serviciosculturales,  que nunca más los núcleos se consideren dueños y señores de los bienes públicos. Es de suma importancia una reingeniería de todos los empleados de la casa a nivel nacional. Es la hora de dar espacio a gente joven, capacitados en gestión cultural, en las diversas disciplinas artísticas. Solo así se reivindicará el sueño del gran Benjamín Carrión.
Si la nueva directiva que presida la casa a nivel  nacional no es capaz de acercarse (por lo menos) a corregir estas falencias; debemos dar por terminada la era de la casa de la cultura ecuatoriana.


Por:

Ángel Orellana Flores
MIEMBRO DE LA CASA DE LA CULTURA NÚCLEO DE EL ORO

0 comentarios:

Publicar un comentario